Conseguir Working Holiday Visa para Nueva Zelanda

Una de las mejores estrategias para viajar durante largo tiempo es trabajar en países caros y, con el dinero ahorrado, viajar en los baratos. Teniendo aún menos de 31 años la Working Holiday Visa para Nueva Zelanda, así como las de Australia o Canadá, son un delicioso caramelo para cualquier viajero. Dichos visados te permiten viajar por estos países tan caros durante un año (o más si cumples los requisitos) al mismo tiempo que trabajas (legalmente) para costearte el viaje.

Yo me encontraba en Camboya, en la Granja de Pimienta de Sothy, sin dinero para seguir mi viaje pero habiendo aprendido a gastar lo mínimo. El proceso para el visado de Australia aún no estaba a la vista, sin embargo, el de Nueva Zelanda empezaba el 14 de abril (de 2015) con lo que me venía al pelo para solicitarlo y poder salir de Camboya para seguir viajando.

Cada año se conceden 200 nuevos visados Working Holiday en Nueva Zelanda para españoles de 30 años o menos. Se acaban en 10 minutos. Yo tardé 6 minutos y os voy a explicar cómo podéis conseguir uno. Vuestra siguiente oportunidad es el 19 de abril de 2017, ¡estad atentos!
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¿Qué ver en Camboya?

Niño montando búfalo de agua en Koh Rong

Más allá del Retrato de Camboya que estoy escribiendo prometí hacer una entrada para todos aquellos que quieren venir de turisteo a Camboya. Se ha hecho esperar, pero por fin está listo y no ha sido sencillo: más de dos semanas de trabajo a tiempo completo me ha costado; así que espero que merezca la pena. Si hay algo que podéis tener claro de mis opiniones sobre sitios turísticos es que no os voy a decir que algo es precioso cuando me parezca una puta mierda. Me revientan esas webs que tienden a decirte lo impresionante y maravilloso que es una turistada simplemente porque todo el mundo lo dice. Cuando alguien habla exageradamente de lo increíble que es algo tendemos a asentir como idiotas y confirmar lo dicho. Así, aunque nos parezca que no es para tanto, ensalzaremos dichas virtudes hasta el punto de convencernos a nosotros mismos de que efectivamente aquello que en su momento nos pareció una tontada es en realidad una maravilla que debemos recomendar a todo el mundo.

Y siguiendo esta línea de reflexiones repito lo que ya dije una vez acerca del turismo: no vivimos nuestras propias experiencias, sino la copia comercializada de la experiencia de otras personas.

 

Aviso a navegantes: No, no es una entrada corta, es una guía turística sobre Camboya matizada y adornada con mis Navarradas, es decir, con mis propias impresiones y experiencias. El objetivo no es sólo que la leáis para saber lo que he estado haciendo por aquí (tal vez en diferentes días), sino que además la mantengáis como referencia y compartáis con contactos y en redes sociales. Así que con vuestro permiso voy a explayarme con ganas grin

Para facilitar su lectura os dejo un resumen/índice interactivo. Continue reading

Retrato de Camboya: Introducción

Portrait of Cambodia

Y llega por fin el momento de escribir sobre Camboya. Mi Camboya. Y es que este país no me ha dejado indiferente. No es para menos, llevo más de 6 meses aquí, aunque mi espíritu viajero me está pegando ya patadas en la rabadilla.

Hasta ahora había ido describiendo mi viaje hablando de cada ciudad o pueblo por el que pasaba intentando con esto no crear entradas demasiado largas, pero este formato no es ya posible a partir de Camboya. No obstante, creo que a algunos os gustará el nuevo formato puesto que podréis haceros una idea más clara de cómo es el país y mi día a día cuando viajo. O eso espero. Al menos hasta que sea capaz de ponerme al día (sí, llevo 10 meses intentándolo stuck_out_tongue_closed_eyes stuck_out_tongue_closed_eyes stuck_out_tongue_closed_eyes ).

Pues bien, lo que he decidido es crear una serie de entradas con las que haré un Retrato de Camboya.

Mi visión de Camboya no es la visión que pueda tener un viajero ocasional y ni mucho menos la de un turista. A pesar de todo, la próxima entrada no será parte del Retrato sino que será para aquéllos que tan sólo tienen tiempo para unas cortas vacaciones y lo único que quieren saber es qué cojones hay para ver en Camboya; con todo mi cariño stuck_out_tongue_winking_eye

Tampoco voy a contaros lo que os contaría un expatriado: todo lo occidental que es posible hacer aquí con un matiz camboyano y “poco” dinero. Con todos mis respectos por los expats, pero la mayoría de ellos tienen sólo una visión superficial de cómo es Camboya. Viven sus vidas montados en una tasa de cambio muy ventajosa y/o en salarios mucho más altos que los de cualquier camboyano (excepto aquellos que se inflan a sobornos: políticos, jueces, fiscales, abogados, policías, médicos; y suma y sigue). Y en su mayoría ni se molestan en aprender el idioma, tan solo cuatro palabras que oyen repetidas. Espero equivocarme y recibir aquí decenas de comentarios de expats cabreadísimos conmigo grin

 

Lo que voy a retrataros en esta serie es la Camboya real, la que viven, sufren y disfrutan día a día sus habitantes. Os preguntaréis que qué derecho tengo yo a decir que ésta es la Camboya real, que a pesar de mis palabras un expat lleva aquí mucho más tiempo y sabe mucho más del país. Bueno, exiten infinidad de realidades; mi realidad es la realidad del que no tiene nada, tal vez subjetivada por mi propia existencia. En esta serie no voy a hablaros de lugares (al menos no es el objetivo principal), voy a hablaros de personas, de sentimientos, de almas. Quiero que veáis Camboya como la veo yo. Quiero que veáis Camboya desde los ojos de aquéllos que no tienen más remedio que sobrevivir aquí y desde los ojos de aquéllos que tratan de sacar el país adelante con sus pequeños actos. Voy a hablaros de lo que leo en los ojos de la gente, en su rostro, en sus manos, en su piel, en sus arrugas. Porque si algo he aprendido en Camboya es a leer, a comprender, a compadecer, a no juzgar y a amar lo que nos sería fácil rechazar y alejar de nosotros. Mucho me queda aún por trabajar en este aspecto de mí mismo, pero no hay duda de que Camboya me ha marcado y voy a intentar que seáis capaces de comprender esa marca.

Y si soy capaz de transmitiros todo esto es porque en Camboya he conseguido aquello por lo que me frustraba en Laos. He conseguido integrarme plenamente en el país, vivir y sentir como ellos. Gran parte de este mérito corresponde a Sothy, una joven camboyana dueña de una pequeña granja en la que se produce la famosa Pimienta de Kampot (una de las mejores del mundo y de la cual también os hablaré en una entrada aparte de la serie). Fue en su granja donde estuve felizmente trabajando por alojamiento y comida durante 4 meses. Ella me ha enseñado mucho sobre la sociedad camboyana, sobre la vida aquí y sobre los seres humanos en general. La otra parte se la debo a mi forma de viajar, más pobre que las ratas, que me permite compartir mesa con la más cruda realidad del país.

Mucha gente me pregunta qué he visto en Camboya para quedarme tanto tiempo. Bueno, la verdad es que al principio me quedé aquí porque no tenía dinero. Llegué al Sudeste Asiático hace más de 8 meses con poco más de 1000€. Gracias a un consumo moderado y al autostop pude gastar sólo 400€ al mes en Tailandia y Laos. Sin embargo, llegaba a Camboya con la cuenta del banco tiritando así que, habida cuenta de que extender visados aquí es muy sencillo [en inglés], decidí buscar un lugar donde quedarme por tiempo indefinido sin hacer gastos hasta que encontrara la manera de ganar dinero online mientras viajaba. Y así es como, junto con Belén, aterricé en Sothy’s Pepper Farm de la cual había sabido gracias a Hans y Håkon, un par de chavales noruegos que conocí en un Ban Hoy Bo, un pueblecito vecino de Ban Na, en el norte de Laos. Lo cierto es que no he conseguido aún hacer dinero, pero he conseguido algo mucho más importante/interesante: no gastar. O, al menos, gastar poquísimo (aunque tal vez no son conscientes, Mélanie y Tristan, una pareja francesa que conocí en la casa de Cade, mi anfitrión y amigo de CouchSurfing en Phnom Penh, fueron una pieza clave para esto, así que gracias blush ). Contrariamente a lo que podríais pensar, no hago mucho caso de las cuentas, simplemente tengo una idea general de lo que puedo gastar, pero en los últimos 6 meses en Camboya he gastado menos de la mitad de lo que gastaba anteriormente en 1 mes en Tailandia o Laos: de media vivo con 1€ al día. Y no, no me he privado de viajar smile

Escribiré sobre cómo sobrevivir sin pasta más adelante. Ahora es el momento de hablaros sobre mi querida Camboya.

Haciendo autostop en Laos

Hitchhiking in Laos

Mientras que viajar a dedo en Tailandia resulta asombrosamente sencillo a pesar de las dificultades de comunicación, cuando llega el momento de hacer autostop en Laos la cosa se complica. En Tailandia ver un farang en el arcén es cosa rara y mucha gente para por simple curiosidad o con intención de ayudar porque piensan que tienes algún problema o que te has perdido (¡Qué majetes! smile ). En Laos un farang en el arcén no es raro, es rarísimo y la mayoría de la gente o bien te mira con curiosidad sin saber muy bien qué hacer y no paran porque no saben inglés o bien ante sus ojos te conviertes en un dólar con patas al que pueden sacar pasta sin complicarse mucho la vida; éstos últimos suelen hablar algo de inglés. Efectivamente, muchos de los coches que paran piden dinero por llevarte y, no, no se trata de compartir gasolina, te piden incluso más de lo que cuesta el autobús si lo hubieras cogido desde origen a destino.

Por supuesto hay mucha gente que no es así (más en el sur que en el norte) y gracias a ellos he podido viajar a dedo alrededor de Laos:

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Las 4000 islas del Mekhong

Si Phan Don

Corta, demasiado corta fue mi estancia en Si Phan Don (literalmente 4000 islas) llamado así por las numerosas islas que se amontonan en esta parte del Mekhong, la última perteneciente a Laos. Tan solo un par de semanas antes estaba deseando salir del país y ahora, a pesar de alguna mala experiencia en la primera isla en la que nos alojamos, me daba pena no poder quedarme allí más tiempo disfrutando del relax.

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El circuito de Pakse, donde crece el café

Granos de café y sus flores al fondo

Aunque salimos de Thakhek haciendo autostop, el final del viaje lo hicimos en autobús dado que se nos había hecho de noche y preferíamos llegar a Pakse ese día. Allí haríamos un circuito similar al de Thakhek pero de 2 días y, en mi opinión, bastante más interesante. El circuito de Pakse recorría el Bolaven Plateau, una meseta formada hace millones de años tras la erupción de un volcán. Esta región es famosa por sus cascadas y por su magnífico café (principalmente Arabica y Robusta, plantado durante la colonización francesa) que es exportado mundialmente y supone una importante fuente de ingresos para las familias Laosianas. En la época en la que nosotros fuimos (mediados de enero) las plantas de café estaban en flor y al paso de la moto podíamos oler su delicioso aroma que en un primer instante me recordó al dulce jazmín. Junto a los buenos ratos pasados con mis amigos en Vang Vieng y Luang Prabang, ésta sería sin duda la mejor parte de mi viaje por Laos.

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Problemas con HostGator, proveedor de servicios de alojamiento

Como algunos ya sabréis, Navarradas.com ha estado desactualizado e inactivo durante casi un mes gracias a HostGator, el proveedor de servicios donde tengo alojado el blog.

Tuve que protestar públicamente en las redes sociales para que después de 3 SEMANAS hicieran caso al ticket de migración que tenían pendiente y que al final no ejecutaron, viéndome en la obligación de renovar por un año más para rescatar el blog y sin compensación alguna por los perjuicios causados.

Un soporte pésimo que desde luego llegará a su fin dentro de un año, así que si alguno conoce algún proveedor de hosting con buena relación calidad/precio, ¡se aceptan recomendaciones!

Por lo demás, Navarradas.com sigue adelante. ¡Vamos a ello!

El circuito de Thakhek

Mujer bañando niño

Habían sido 3 largas jornadas desde Nong Khiaw bajo la lluvia y expuestos al frío, pero Belén y yo habíamos llegado por fin a Thakhek, la primera gran ciudad al sur de Laos. La ciudad en sí no tiene mucho, pero por los alrededores se pueden visitar varias cuevas y disfrutar del paisaje kárstico. Descansamos debidamente en un hostal a las afueras y al día siguiente alquilamos una moto para hacer parte del circuito de 3 días recomendado. Continue reading

Hacia el sur de Laos, Phonsavan

Llanura de las Jarras, Sitio 1

Tras unos días de descanso en Ban Na me volví a Nong Khiew donde me reuniría de nuevo con Belén, la chica cántabra que conocí en Pai y con la que coincidiría nuevamente en Luang Prabang. Nos mantuvimos en contacto e iniciamos viaje juntos hacia el sur de Laos. Teníamos pensado hacerlo en autostop, pero en esos días empezó a llover y a hacer fresquete y no íbamos muy preparados, así que finalmente nos decidimos por el autobús. Nos habría gustado ir allí por las carreteras del Este, pero los buses de ese lado eran súper caros así que nos salía más barato y rápido hacer un desvío por Luang Prabang. Empalmamos con un bus nocturno con dirección a Vietnam (donde coincidiríamos de nuevo con las finlandesas) y que nos dejaría en Phonsavan a las 2 de la mañana. Nos tocó buscar una casa de huéspedes en una ciudad desierta debido al toque de queda en Laos.

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Tras la tempestad, viene la calma

Eran las 6 de la mañana del día en que había decidido irme de Luang Prabang y aún estaba dudando qué hacer. Anya y Liam se habían ido el día anterior de camino a sus respectivos países. La pobre Elena se había puesto mala, pero yo estaba deseando irme de allí y Casey y las finlandesas habían llegado el día anterior y le hacían compañía. Tenía dos opciones: tirar hacia el sur y salir de una vez por todas de Laos o tirar hacia el norte para explorar zonas menos turísticas, los pueblos del norte de Laos. ¿Qué clase de viajero sería si en vez de explorar el mundo saliera huyendo de los países que no me gustan? Como descubriría más adelante en Camboya, el problema no es el país o la gente, el problema es que siempre hacemos lo que los demás ya han hecho porque tenemos miedo a perdernos de verdad o a que nos pase algo. Así que al final no vivimos nuestras propias experiencias, sino la copia comercializada de la experiencia de otras personas.

6:30AM, mochila a la espalda, algo para desayunar por el camino y una caminata de 2 horas fuera de la ciudad para hacer autostop. Dirección: Norte. Continue reading

Luang Prabang, ciudad de vacaciones

Saltando a las aguas turquesas de las cascadas Kuang Si en Luang Prabang

¿Recordáis ese anuncio de hace varios años que decía “Marina d’Or, ciudad de vacaciones“? Pues así es Luang Prabang, una ciudad de vacaciones para familias y jubilados. No me entendáis mal, me parece estupendo que las familias y jubilados tengan un sitio para irse de vacaciones pero, francamente, pese a ser Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO [en inglés], Luang Prabang me da pena. Laos es uno de los países menos desarrollados del mundo, sin embargo Luang Prabang (el centro) parece sacada de cualquier ciudad veraniega occidental. Una isla de opulencia que contrasta lamentablemente con la pobreza local. Sólo unos pocos laosianos se benefician de esto, el resto sigue malviviendo en los alrededores mientras los occidentales hacen proliferar negocios enfocados a otros occidentales manteniendo una comunidad completamente desintegrada de la realidad social y cultural del país.

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Vang Vieng, aprendiendo el camino

Paisaje en Vang Vieng: formaciones kársticas

Vang Vieng, un pequeño pueblo en la ruta entre Vientián y Luang Prabang que ha cambiado radicalmente con los años pasando de ser un lugar de paisajes idílicos hace 10 años a una posterior época de drogas y alcohol sin control que terminó hace un par de años cuando la policía empezó a cerrar bares a punta pala. Ahora los paisajes siguen siendo los mismos, pero monetizados hasta la exageración, y el ambiente joven y festivo de mochileros es más moderado, aunque intenso (similar a Pai en Tailandia). Por cierto, en Laos hay toque de queda a las 23:30 para todos los comercios (aunque algunos pagan a la policía para que haga la vista gorda).

Sería en este ambiente en el que cambiaría la forma de plantearme el viaje.

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Sobre los laosianos

El nombre oficial de Laos como país es Lao PDR (Lao People’s Democratic Republic, República Democrática Popular de Lao) que los expats (expatriados) de aquí han reconvertido como Lao People Don’t Rush (traducido como Los laosianos no se apresuran). Y qué reconversión más adecuada. De hecho, la expresión que más se repite en Laos es bo-pen-ñan, traducido como No pasa nada.

Antes de continuar con el viaje quisiera compartir mis reflexiones sobre los laosianos, sobre la gente de este país que supuso un antes y un después en mi aventura.

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El cumpleaños de Cheryl para tontos

Andaba mejorando algunas cosas en el blog antes de intentar ponerme por enésima vez a escribir las entradas que os debo sobre Laos y Camboya cuando ha aparecido por las redes sociales un problema matemático que se pregunta a los niños de 5º de primaria en Singapur (allí serían niños de 11 años). Dado que tanta gente parece tener problemas para entenderlo, incluso con la solución explicada, aquí os pongo mi versión para “tontos”.
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Tácticas de combate contra mosquitos

Tácticas de combate contra mosquitos

Desarrollando tácticas contra los mosquitos

Uno de los mayores problemas del SE Asiático son los molestos mosquitos, transmisores de varias enfermedades. Esto es lo que uno se ve obligado a hacer cuando tiene una cómoda cama y no hay sitio para poner la red anti-mosquitos:

Hace ya algún tiempo que no escribo nada. Tendréis que perdonadme, ¡he estado ocupado viviendo! blush Pero intentaré actualizar el blog lo antes posible con las Navarradas pasadas y las nuevas, ¡que son cada vez más interesantes!

En los ratos en que he tenido alguna conexión decente he aprovechado para optimizar el blog.
Ahora debería cargar más rápido, también para móviles, y las imágenes irán cargándose según os desplacéis por el blog.
Así mismo he cambiado el sistema de galería de imágenes y he instalado Fotorama, un plug-in muy útil del ruso Artem Polikarpov con lo que ahora podréis ver las imágenes a pantalla completa tanto en el ordenador como en móviles y tablets.

No obstante seguiré mejorando el blog cuando tenga tiempo.

¡Nos vemos!

KM 52, pueblo Hmong

En la carretera entre Vientián y Vang-Vieng/Luang Prabang, a 52 km de Vientián se encuentra un pueblo llamado precisamente así, Km 52 (pronunciado en Lao, la lengua oficial de Laos, como Lak Jaa-sip-song). Así de original es la peña aquí, y no es el único pueblo con este tipo de nombres. Laos está plagado de ellos.

Desde que salí de Vientián fijé en Ban Km 52 (Ban significa pueblo en Lao) mi próximo destino. Primero, porque era un pueblo en mitad de la nada; y segundo, porque había visto en CouchSurfing muchos chavales de ese pueblo que ofrecían alojamiento. Pero cuando llegué me encontré con que había una especie de festival y todas las casas de huéspedes estaban petadas o carísimas (por eso probablemente no conseguí CouchSurfers tampoco).

En éstas andaba yo buscando una casa de huéspedes donde alojarme sin que me quitaran un riñón cuando pasé por segunda vez cargado con mi mochila por una casa en la que estaban comiendo como 40 personas de la misma familia y uno de los chavales me hizo gestos para que me acercara. Me invitaron a comer, a salir con ellos de fiesta y a dormir en su casa grin Y así fue como pasé la Nochebuena y la Navidad de 2014 santa

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Vientián

Superficie de Laos bombardeada por EEUU

Como ya mencioné anteriormente, Vientián no tiene nada, así que no me voy ni a molestar en escribir una entrada decente sobre la ciudad y me limitaré a poneros unas pocas fotos y contaros un par de cosillas (juas, juas, que malote soy).

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La curiosidad mató al gato

Me encontraba dando una vueltecilla por Vientián, capital de Laos (que, por cierto, no tiene casi nada de especial), tal vez un tanto aturdido tras el nuevo cambio en el sentido en la conducción (en Laos se conduce como es debido, por la derecha), cuando una simpática señora de unos 50 años me saludó y nos pusimos a hablar animadamente. Era de Malasia y su hija estaba a punto de marcharse a Mallorca a estudiar (¡qué casualidad!). La mujer estaba preocupada porque era un mundo muy diferente para ella y quería saber más cosas. Se nos unió su tío, con el que había quedado por allí, y me invitaron a un refresco en una terraza. Tras una animada conversación me ofrecieron ir a comer con ellos, así podría conocer a su hija/sobrina-nieta y darle algunos consejos. ¡Claro, por qué no! Era una oportunidad excelente de conocer gente nueva.

Llamaron a un tuk-tuk que nos acercó a su casa. Nos recibió la que parecía una sirvienta o familiar que ayudaba en casa y en seguida salió el hermano del tío, un hombre con una sonrisa permanente en la cara smile Me habló también de su sobrina-nieta y de lo preocupada que estaba su madre por ella. Le hablé un poco de la cultura española:

¡Nada que temer, sólo a los ladrones de guante blanco! Jajajaja

Y de Mallorca:

La playa la han invadido los alemanes, pero el interior es más local.
+ ¿Playa?
Oh… pero, ¿no sabéis donde está Mallorca? Mirad — mostrándoles un mapa en el móvil —, es esta isla de aquí.
+ Ah, ¡que es una isla!
¡Sí! — ¿pero en qué mundo vive esta gente? ¡Que su hija va para allá!

Le comenté de qué trataba mi viaje y que iba buscando trabajo temporal donde fuera para sacar algo de dinero y seguir viajando así que que probablemente me pararía un tiempo en Camboya. Allí el visado era sencillo de conseguir.

+ ¿De verdad? Pues yo trabajo en un barco en la costa de Camboya y tal vez podrías trabajar ahí — ¡casualidad!
¿En serio? ¡Sería genial!
+ Trabajo como pit-boss en el casino — uhhh —, así que podría enseñarte algunos trucos de cartas ahora y cuando me vengas a visitar entras por la entrada VIP — claro, claro —. Podemos trabajar juntos allí. ¿Qué te parece? — Qué cojones… No tengo intención alguna de ir a visitarte y menos aún de trabajar contigo en un casino timando a gente. Pero… veamos a dónde nos lleva todo esto, tengo curiosidad por esos trucos grin
¡Claro! ¿¡Por qué no!?

Subimos al piso de arriba el pit-boss, su hermano y yo mientras que la mujer y la “sirvienta” desaparecieron dentro de la casa. El pit-boss me estuvo enseñando trucos sobre cuándo apostar en el Blackjack y gestos para indicarme durante el juego cuándo debía pedir carta y cuándo no.
Me contaba que las apuestas normalmente eran unos 5000$ y que él me daría ese dinero para que yo lo jugara en su mesa — imaginad aquí mi mejor cara de ¿¡¡pero de qué vas!!? —, pero que como era novato empezaríamos por 200$ para que si lo perdía no fuera un gran trauma — ni 200$ ni 1$, estás que lo flipas. Me dijo también que las primeras partidas las jugaría su hermano y así yo podría mirar y ver cómo funcionaba.

Me habló entonces de un cliente suyo de Singapur que trabajaba con joyas, con oro y plata. Que probablemente vendría a comer — esto ya es raro — y que podría ver la partida pero que yo tendría que decir que estaba allí sólo de visita y que su hermano era mi guía en la ciudad — claro, claro, lo que tú digas campeón.
Cuál no fue mi sorpresa cuando, oh casualidad, la sirvienta llamó a la puerta y anunció una visita. Era el cliente de Singapur. En ese momento mi previo entusiasmo por conocer gente nueva desapareció por completo y mi cabeza de chorlito comprendió lo que estaba pasando.

Estupendo, así que no soy yo el que voy a estafar a gente rica en un barco cuando supuestamente vaya a ver a este tipo a la costa, sino que al que van a intentar timar es a mí, aquí y ahora. Esto ha llegado demasiado lejos. ¡Es momento de echar patas!

Tras las presentaciones oportunas el tipo se sentó en la mesa directamente para jugar y le dio al pit-boss un fajo doblado de billetes que pretendían ser 2000$ — claro, claro — y éste último apuntó en una hoja cutre de papel el balance de la partida. En un lado el singapureño con 2000$ y en el otro con 200$ su hermano y ¿¡yo¡? fearful cold_sweat El hermano no se puso las fichas así mismo, sino que las puso entre los dos, que estábamos sentados juntos. Viendo el panorama me aparté visiblemente e indiqué que no, que el que jugaba era él, no yo.

El pit-boss, que era más listo que el hambre, dijo:
+ Oh, ¿tal vez prefieras salir?
Sí, creo que será lo mejor.

Curiosidad satisfecha. Cogí mis cosas y me fui acompañado de la mujer que antes de saber lo que había pasado me preguntó que si no esperaba a que llegara su hija. Cuando se dio cuenta perdió la sonrisa. Las cartas ya estaban descubiertas sobre la mesa.


Siempre que alguien dice aquello de “La curiosidad mató al gato” contesto algo que aprendí de mi hermano: “pero salvó al ratón”.
No obstante, a veces es mejor andarse con cuidado no vaya a ser que uno termine convertido en el gato y no en el ratón.

Volviendo al hostal me fijé en un par de cartas que había en el suelo. Ahora van siempre conmigo como recuerdo de que, sin dejar de confiar en la gente, las apariencias engañan y hay que estar atento y no fiarse en exceso, aunque uno esté deseando abrirse a los demás o entrar en su mundo.

 

P.S. (13/08/2015): En Phnom Penh, la capital de Camboya, varias veces me han parado personas similares a los de Vientián, normalmente mujeres o parejas. Me alegro de haber vivido dicha experiencia (y que saliera bien), puesto que ahora soy capaz de oler el intento de timo a leguas de distancia.

Sobreviviendo con 1€ al día

Comida barata

Y es que así me encontraba en mi último día en Tailandia, con 50 bahts (1,25€).
Había gastado mis últimos 500 bahts en Chiang Khan (una población a la orilla del Mekhong que es lugar de vacaciones para los tailandeses con lo que no había nada por menos de 300 bahts para dormir) y en cenar con Tamara, la CouchSurfer alemana que me estaba hospedando en Nong Khai.
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Dejarse llevar

A veces las cosas no salen como uno quiere, pero no significa eso que no puedan salir bien. La actitud es importante y hay que saber dejarse llevar, frecuentemente lo dice el refranero popular: al mal tiempo buena cara, pues cuando una puerta se cierra otra se abre.

El impulso viajero me había sacado de la comodidad occidentalizada de Pai y me dirigía hacia Isaan, la región nordeste de Tailandia, la más rural y menos turística. Pero justo cuando estaba haciendo autostop me empecé a encontrar mal del estómago. Había en Pai algún tipo de virus rondando y todo el mundo se pasaba un día entero vomitando y con diarrea. Mierda (nunca mejor dicho). Creo que no sería muy decente ponerme a vomitar y a cagar desde una camioneta stuck_out_tongue_closed_eyes stuck_out_tongue_closed_eyes Pero aguanté bien y tras un par de vomitonas, nada de comer en todo el día y dormir mucho al día siguiente estaba como una rosa muscle

Tras un par de días de autostop en dirección a Loei, en un pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme, el cartero del lugar se empeñó en que allí nadie me pararía y con toda su buena fe me arrastró a la comisaría y convenció a los policías de que me tenían que llevar al pueblo anterior (más grande) para coger un autobús. Y así fue como hice autostop en un coche de policía y me vi obligado a comprar un billete a Phuruea (o Phurua o Phu Ruea, lo veréis escrito de diversas formas).

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Pai, pueblo de mochileros

Pai

Llegué a Pai desde Chiang Rai, haciendo autostop con Elena (una chica rusa que conocí en el hostal de Chiang Mai) a través de los magníficos paisajes de las montañas selváticas del norte de Tailandia, de sus campos de arroz y de sus sonrientes gentes curiosas por nuestra presencia.

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Chiang Mai

Don't ride elephants

Fuera del bullicio turístico del sur de Tailandia, Chiang Mai es la ciudad del norte que todo el mundo te dice que debes visitar. Lo cierto es que no tiene mucho: templos y mercadillos, básicamente lo mismo que puedes encontrar en cualquier ciudad tailandesa, eso sí, con vida nocturna debido al turismo y mucho más tranquila y menos caótica que Bangkok.

Esta ciudad es buen sitio para relajar un poco. De hecho, yo recibí aquí mi primer masaje tailandés de manos de unas ex-prisioneras. En Chiang Mai enseñan a las prisioneras a dar masajes con la idea de que tengan un trabajo cuando salgan de la cárcel. El masaje fue la leche, la verdad, la mujer era pequeñita y se te subía por todos lados laughing

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Sukhothai y Kamphaeng Phet

Wat Phra Kaeo en Kamphaeng Phet

Y haciendo autostop llegué hace 2 semanas a Sukhothai, capital del reino del mismo nombre que existió entre los siglos XIII y XV antes de ser absorbido por el de Ayutthaya. En esta población se encuentra el Historical Park de Sukhothai, un recinto donde se encuentran las ruinas de dicho reino (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, como el de Ayutthaya). Está dividido en varias zonas y cada una cuesta 100 bahts (unos 2,5€) para farangs (observaréis que en Tailandia todo tiene oficialmente un precio local, muchas veces gratuito, y un precio farang, unas 5-10 veces mayor que el local). Se puede alquilar una bicicleta (mucho más cómodo para recorrer el recinto) por 30 bahts en los establecimientos de alrededor (+10 bahts por entrar con bici al recinto). 1 o 2 horas son más que suficientes para recorrer la zona central con la bici. El resto de zonas son similares, con lo que yo creo que no merecen la pena (ni siquiera me acerqué a verlas).

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Haciendo autostop en Tailandia

Hitchhiking in Thailand

Antes de venir a Asia hacía ya más de un año que había empezado a hacer autostop (o por sus otros nombres: hacer autoestop, hacer dedo, viajar a dedo). Mi primera vez fue en Serbia, pero luego lo haría en Dinamarca, Suecia, Noruega, Rumanía y algo en España y Alemania. La media de espera en Europa es de 1 hora aproximadamente, aunque varía según qué países, pero en todos existe un denominador común: saben lo que significa hacer autostop y tener el pulgar levantado.

Pero Asia es muy diferente. Sólo llevo 2 semanas haciendo autostop en Tailandia y he decir que es un país maravilloso para hacer dedo, al menos en el norte, solo que no tienen ni idea de lo que significa. Y no me refiero al gesto de levantar el dedo (de hecho aquí lo más efectivo es levantar la mano y agitar la muñeca arriba y abajo, como llamando a un taxi), sino al concepto en sí del autostop.
Primero, aquí todo el mundo tiene un coche o al menos una moto. Segundo, ¿dónde se ha visto un farang (occidental) sin dinero o que no pueda/quiera permitirse un tren o un autobús?

Pero a pesar de ello los tailandeses son extremadamente amables y el tiempo medio de espera no superará los 15-20 minutos. No sólo eso, sino que en muchas ocasiones serán ellos mismos los que se paren y te pregunten si necesitas ayuda, se desviarán varios kilómetros de su ruta para llevarte a un buen punto o te invitarán a comer algo. A mí incluso han llegado a ofrecerme dinero flushed
Piensan que eres un farang perdido y dado que aquí no se estila el viajar a dedo es más que probable que intenten llevarte a la parada de autobús o de tren más cercanos. Eso hará que más de una vez pierdas más tiempo del necesario, pero puede ser difícil luchar contra una sincera sonrisa feliz de poder ayudar smile

Aquí tenéis tan sólo algunas de mis experiencias haciendo autostop en Tailandia:

  • Jaroen, un conductor de camión que me llevó desde Lopburi hasta Kamphaeng Phet, me invitó a comer, a un café de lata que llevaba en el camión y a pescado seco que iba comiendo como aperitivo. Y echaba gasolina con el motor encendido sweat_smile
  • Tras 3 minutos intentando parar un coche en Phran Kratai una señora de bata blanca preocupada por mi seguridad que vivía donde yo estaba haciendo autostop y a la que expliqué con gestos que viajaba sin dinero me llevó a una parada de autobús. Mientras esperábamos me invitó a unos Khao Lam (postre asiático hecho con arroz, leche de coco y judías negras que meten en una caña de bambú), le contó a todos con los que se cruzaba qué estaba yo haciendo (una de sus vecinas incluso quiso darme 200 bahts, que rechacé enérgicamente por supuesto) y creo que me habría pagado el autobús a Sukhothai de no ser por una pareja de jóvenes que hicieron de intérpretes y me rescataron para dejarme en una zona donde volver a hacer autostop sin que me viera la buena mujer. ¡Pero qué encanto de señora! blush
  • 2 motos y 2 sidecars (ir de paquete con seguridad cero y la mochila a la espalda no es nada cómodo).
  • Un camión de zumos donde yo iba como un paquete más. Abrieron las puertas traseras para que no me ahogara laughing
  • Estando con Elena (una chica rusa que conocí en Chiang Mai y con la que viajaría a Chiang Rai y Pai) unos chavales que llevaban viajado horas desde Bangkok a Chiang Rai nos llevaron media hora en contra de su ruta para ponernos en el camino hacia Pai.
  • Lee, un chico de nuestra edad que conducía un songthaew rojo (un taxi) nos ofreció quedarnos a dormir y cenar en su magnífica casa de Pa Daet.
  • Hicimos una ruta por las montañas sobre los paquetes de lechuga de una camioneta.
  • Un estudiante y su madre, viéndome cansado (ese día estaba malo) se pararon sin yo preguntar y me ofrecieron llevarme a Chiang Mai, desviándose varios kilómetros de su ruta.
  • Ning, una profesora de la Universidad de Lampang me llevó hasta allí desde Chiang Mai explicándome un montón de cosas por el camino.
  • Pim y Morn, estudiantes (y trabajadores) que estaban por los alrededores de la Universidad de Lampang se desviaron y condujeron varios kilómetros para dejarme en un lugar seguro en mi ruta hacia Den Chai.
  • Justo después me monté en un coche con el que nos quedamos tirados en mitad de la carretera porque se quedó sin gasolina laughing Afortunadamente otro paisano fue a buscar un poco en su moto para continuar viaje.
  • He hecho autostop con unos monjes budistas (a los que los dueños del coche que paró les dieron 100 bahts y una botella de agua, parece que esto es lo normal)
  • He viajado en un coche de policía (no detenido) cuando el cartero de un pequeño pueblo, intentando ayudar, les dijo que debían llevarme al pueblo anterior para que cogiera un autobús. A veces es difícil hacer comprender a la gente que estás perfectamente y que no estás perdido. Pero sólo intentan ayudar, así que lo mejor es sonreír y continuar camino. ¡Nuevas aventuras vendrán!

Continuará…

P.S.: CONSEJOS PARA AUTOESTOPISTAS/AUTOSTOPISTAS

  • Aquí no se estila lo de levantar el dedo y esperar en la cuneta. El gesto es levantar la mano y agitar la muñeca arriba y abajo, como llamando a un taxi. En Tailandia lo llaman boglot.
  • Veréis a menudo el gesto de girar la muñeca a un lado y a otro con la palma de la mano abierta. Lo que en occidente se interpretaría como un “tal vez”, en Asia significa “no”. Os vendrá también bien ese gesto para hacérselo vosotros a los tuk-tuks grin
  • Es mejor si camináis y os dais la vuelta cada vez que venga un coche que si os quedáis parados esperando en la cuneta. Así podrán ver que os dirigís a algún sitio porque si no pueden pensar que simplemente estáis saludando sweat_smile
  • En Tailandia las normas de tráfico en general brillan por su ausencia, así que podréis poneros a hacer autostop en cualquier lado, pero lo mejor en ciudades es ponerse en los semáforos de salida y preguntar directamente a los conductores. No os desaniméis si algunas ventanillas permanecen cerradas ignorándoos.
  • La mayoría de la gente no habla inglés pero puede comprender algo. En cualquier caso haceros entender por señas indicando hacia dónde vais y preguntado si van al mismo sitio y si podéis ir con ellos.
  • Nombrad 2 o 3 pueblos por los que paséis por si pueden acercaros a cualquiera de ellos.
  • Las camionetas o pickups son las más fáciles de coger pues podéis ir atrás sintiéndose ellos más seguros y sin necesidad de intentar hablar si no quieren.
  • No intentéis parar una minivan (furgonetas grises que llevan pasajeros), no lo harán, tienen su ruta prefijada.
  • Saludad siempre con respeto juntado las palmas de las manos como para rezar y agachando ligeramente la cabeza. «Hola» en tailandés se pronuncia «sa-ba-di-kjrap» («sa-ba-di-kaa» si eres mujer).
  • Llevad con vosotros una carta de autoestopista [enlace en inglés] que os escriba algún amigo tailandés y aprended algunas frases útiles en el idioma. Ésta es la mía en Tailandia (explica quién soy y por qué estoy en la carretera intentando que los coches paren):

    No obstante una vez te acostumbras a hacerte entender por gestos y a comprender lo que los conductores quieren, no es tan necesaria. Y mucha gente en las zonas rurales no sabe leer.

  • Utilizad un GPS para orientaros cuando no tengáis muy claro dónde os llevan o dónde os han soltado o incluso para indicarles dónde vais (pero intentad no sacar mucho el móvil). El mejor gratuito sin necesidad de datos para Android es Sygic y adicionalmente Maps with Me puede ser útil (también disponible para iPhone), especialmente en países donde Sygic no tiene mapa como Laos y Camboya.
  • Aunque Tailandia es segura para viajar en general (yo diría que incluso para chicas solas, pero esto vosotras lo sabréis mejor que yo [info en inglés]), en todos sitios cuecen habas. No os fiéis de quien quiere que os montéis sin haber entendido aún a dónde vais o de quien os repase con la mirada con avidez. Recordad, no estáis obligados a montar por el hecho de que hayan parado. ¡Haced caso a vuestros instintos!
  • No os sorprenda que quieran hacerse fotos con vosotros o tener vuestro número de teléfono. Hacer autostop es otra forma de conocer gente y de hacer amigos smile
  • Hacer autostop es una de las mejores formas de viajar por sitios que los turistas habituales no pisan. Disfrutad de las sonrisas y de la curiosidad de aquéllos que no están acostumbrados a ver farangs. Seréis el blanco de muchas fotos, risas y miradas divertidas; participad de ello y devolvedles una amplia sonrisa.
  • Aprended a ceder. A veces no tendréis más remedio que coger un bus.
  • Más consejos en HitchWiki.org donde también intentaré aportar mi granito de arena cuando pueda.

Lopburi, la ciudad de los monos

Festín de los monos en Lopburi

Después de Bangkok había pensado en ir a visitar la ciudad de Ayutthaya (antigua capital del reino del mismo nombre que existió entre los siglos XIV y XVIII y que sería el precursor de Tailandia). De allí era Jai, un tailandés que conocí dando una vuelta por los templos de Bangkok, y al cual tenía pensado visitar. Pero entonces descubrí que el último domingo de noviembre de cada año desde 1989 se celebraba en Lopburi el Festival de los Monos: un festín en el que se alimenta con toneladas de fruta a los monos de la ciudad. Continue reading

Bangkok

Wat Pho (Wat Phra Chettuphon)

Tal y como ya anuncié que podría hacer, me salto las entradas que tenía pensado escribir sobre lo que me quedaba de los balcanes, así como Dinamarca y Noruega. Más adelante intentaré retomarlo.

 

Caótico. Ésa es la mejor palabra que encuentro para describir Bangkok. He estado 6 días en esta ciudad, mi primera ciudad asiática, y me voy con la sensación de que no me gusta nada. Suciedad por todos lados, contaminación, descontrol. Caos.

Un turista normal no le habría dedicado a Bangkok más de 2-3 días. Yo decidí quedarme un poco más para acostumbrarme al modo de hacer asiático y degustar la gastronomía tailandesa (y de otros países que también se encuentran aquí). Así he descubierto que los buenos sitios para comer son los callejeros que tienen mesas para sentarte y servirte agua (nunca me he puesto malo por beber de este agua); que los pasos de cebra y los semáforos están de adorno y que si quieres cruzar la calle tienes que lanzarte directamente para obligar a los coches a parar; que la única norma de tráfico que existe es que no hay normas; que se conduce por la izquierda (bueno, esto debería haberlo sabido antes laughing ); que los coches llevan cinturón atrás pero no tienen dónde engancharlo; que hay templos más o menos bonitos, pero todos son del estilo y terminan cansando; que nunca hay que coger un Tuk-Tuk a menos que no tengas otra opción porque te van a intentar timar o soltarte en alguna mala zona para que les pagues por que te saquen de allí (yo ya estaba advertido de esto); que no existen las oficinas de turismo como las entenderíamos en Europa (bueno, sí que hay, pero son difíciles de encontrar; hay una en el aeropuerto), sino que son todo agencias de turismo que intentan que compres alguno de sus paquetes; que alrededor de las zonas turísticas hay tipos que se hacen los encontradizos contigo (incluso te dicen que son profesores para parecer más desinteresados) diciéndote que hoy es la fiesta de Buda (Big Holiday, Buddha Holiday) que está todo cerrado y que es mejor que cojas un Tuk-Tuk que por 20 bahts (0,5€) te hace un recorrido por los sitios que están abiertos y son gratis (te dicen que es muy barato porque su gobierno quiere impulsar el Tuk-Tuk y les deja la gasolina muy barata; cualquiera con 2 dedos de frente sabrá que le están mintiendo, sobre todo cuando varios personajes diferentes vienen a decirte lo mismo); que si estos tipos no consiguen convencerte de que cojas el Tuk-Tuk, te dicen que debes ir a la oficina de turismo (TAT, Tourism Authority of Thailand) que supuestamente es oficial y con la que evidentemente tienen un acuerdo para llevarse comisión (uno llegó a llamarme estúpido porque no conseguía que picara, confirmándome que me estaba intentando timar laughing ); que no hay forma de saber los horarios y el recorrido que hacen los autobuses; que si el taxi no quiere poner el taxímetro, te bajas; que la familia real es sagrada (nada de pisar una moneda que va rodando, que tiene la cara del rey); que el budismo es una religión muy tolerante, pero en Tailandia (y en la mayoría de los países budistas) no verás monjas o bien existen sólo para servir a los monjes; que mucha gente no tiene ni para ponerse unos zapatos, pero cada vez que van a rezar donan dinero y si sumamos la riqueza que acumulan los miles y miles de templos que hay aquí no me sorprendería que incluso superara a la del Vaticano; que el equivalente de guiri aquí es farang y escucharéis que os llaman así continuamente; que si te para un policía conduciendo, bastan 100 bahts para hacer como que no ha pasado nada (esto se lo vería haciendo a un tipo más adelante); que la limpieza está sobrevalorada.

Os dejo unas fotillos de la ciudad: Continue reading

Tras esta última entrada sobre Rumanía que me ha costado tanto tiempo parir he decidido cambiar el formato del blog.

En vez de estar una o dos semanas viajando y luego escribir sobre los sitios por los que he estado, voy a escribir más a diario (o cada 2 días) entradas bastante más cortas de manera que se me haga más fácil escribir en el día a día y a vosotros más fácil seguirme. Será más parecido al timeline de Facebook.

Empezaré con este formato una vez escriba durante los próximos días las entradas que me quedan para ponerme al día (casi 1 mes de vivencias). Prometo hacerlo durante esta semana. Si no me diera tiempo, me saltaré lo que he hecho hasta ahora y empezaré directamente en Bangkok (aunque ahora me encuentro más al norte de Tailandia, en Chiang Mai).

Primera parada: Rumanía

Transfăgărășan

Rumanía, tierra denostada por tantos países europeos que sólo ven en ella una fuente de gitanos, bandas armadas o de los peores gorilas de discoteca. Y cómo cambian las cosas cuando uno se abstrae de lo que escucha en los unidireccionales medios de comunicación tradicionales y se abre a nuevas experiencias en mundos desconocidos.

¿Recordáis dónde nos habíamos quedado? Miky, Bea y yo acabábamos de llegar a Bucarest después de 5 días intensos de conducción. Aprovechando que teníamos el coche, Miky me llevó a dar una vueltecilla por los Cárpatos mientras Bea se quedaba de ama y señora de casa relaxed

Así pues, descansamos un poco esa noche y al día siguiente a levantarse tempranito para hacer el recorrido propuesto:

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La aventura comienza: camino a Rumanía

Paisaje austríaco

Aviso a navegantes: en esta entrada no pretendo escribir una guía sobre ningún lugar (cuando haga eso lo clasificaré como tal), sino únicamente contar a mi gente cómo fue el camino hasta Rumanía (con 4 semanas de retraso laughing aunque espero ponerme al día en las próximas 2 semanas). De hecho, el propósito inicial del blog es ése, contar mis aventuras por el mundo, no el de guía, aunque como de costumbre escribiré guías bien completas wink

De España a Rumanía

Salimos de Madrid el lunes por la mañana un poco tarde, pero rápidamente enfilamos la A1 camino a Irún. Conducíamos tanto Miky como yo así que el viaje prometía ser medianamente asequible. Nuestra idea era hacer todo el viaje sin peajes por Francia, Alemania, Austria, Hungría y finalmente Rumanía porque en Italia hay peajes a punta pala y la gasolina es cara de pelotas. En total unos 3500 km que poco distaban de la ruta italiana y nos ahorrábamos los peajes, incluyendo los de Cataluña y Francia. Aquí podéis ver la ruta:

La cagamos nada más empezar porque no pusimos el GPS por España y claro, ya cerca de Irún nos metimos a la autopista y… peaje. Y… bueno, peajes a mansalva hasta llegar a Burdeos donde terminamos durmiendo en un motel de carretera al más puro estilo de las pelis estadounidenses.

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Cómo potabilizar el agua

En muchas ocasiones nos encontraremos en nuestra andadura que necesitamos conseguir agua de la naturaleza dado que la “civilización” podría andar lejos y con ella el agua embotellada. En países en vías de desarrollo y subdesarrollados como los del SE Asiático el agua lleva frecuentemente todo tipo de microbios. Si bien algunos solamente nos causarán problemas digestivos como la molesta diarrea del viajero, otros pueden hacernos enfermar de Cólera, Hepatitis y otras enfermedades más graves. Aunque estemos bien vacunados, siempre conviene ser prudente (además, supongo que nadie está deseando estar todo el día cagando shit ).

Si tenemos que coger agua de un río, de un lago o incluso de un grifo sospechoso podemos eliminar los gérmenes presentes en el agua de alguna de las siguientes maneras (ordenadas según fiabilidad): Continue reading

Vacunas para el Sudeste Asiático

Cuando empecé a planear mi viaje una de las primeras cosas en las que pensé fue en las vacunas. Erróneamente se piensa que ir con 3 semanas de antelación es suficiente, así apuras al máximo el efecto de la vacuna. Pero la mayoría de las vacunas tienen varias dosis que deben ser espaciadas en el tiempo. Y si además te vas a una región donde necesites varias vacunas, puedes liarla parda. Yo necesitaba 7 vacunas, aunque me había librado de otras 5, pues te las ponen de pequeño en todos los países del primer mundo. Por tanto, 3 meses de antelación fueron más que adecuados. En cualquier caso, si tenéis dudas, id con antelación. No es necesario ponerse las vacunas en ese momento, pero el médico os informará de lo que necesitáis y con cuánto tiempo y os pondrá un calendario de vacunación.

En esta entrada encontraréis toda la información necesaria sobre la vacunación para un viaje de mochilero por Asia y Oceanía (las vacunas para el Sudeste Asiático son suficientes para el resto de Asia y también para Oceanía).

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