Dejarse llevar

A veces las cosas no salen como uno quiere, pero no significa eso que no puedan salir bien. La actitud es importante y hay que saber dejarse llevar, frecuentemente lo dice el refranero popular: al mal tiempo buena cara, pues cuando una puerta se cierra otra se abre.

El impulso viajero me había sacado de la comodidad occidentalizada de Pai y me dirigía hacia Isaan, la región nordeste de Tailandia, la más rural y menos turística. Pero justo cuando estaba haciendo autostop me empecé a encontrar mal del estómago. Había en Pai algún tipo de virus rondando y todo el mundo se pasaba un día entero vomitando y con diarrea. Mierda (nunca mejor dicho). Creo que no sería muy decente ponerme a vomitar y a cagar desde una camioneta stuck_out_tongue_closed_eyes stuck_out_tongue_closed_eyes Pero aguanté bien y tras un par de vomitonas, nada de comer en todo el día y dormir mucho al día siguiente estaba como una rosa muscle

Tras un par de días de autostop en dirección a Loei, en un pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme, el cartero del lugar se empeñó en que allí nadie me pararía y con toda su buena fe me arrastró a la comisaría y convenció a los policías de que me tenían que llevar al pueblo anterior (más grande) para coger un autobús. Y así fue como hice autostop en un coche de policía y me vi obligado a comprar un billete a Phuruea (o Phurua o Phu Ruea, lo veréis escrito de diversas formas).

Intenté continuar y parar algún coche con la poca luz que quedaba cuando se acercó Michel, un alemán que había alquilado una moto en Loei para recorrer la zona y pasar el día. Me habló emocionado del Parque Nacional de Phu Ruea así que decidí hacerle caso, olvidarme de Loei y pasar la noche allí. Y no pude hacer nada mejor. Loei era caro para quedarse a dormir y por algo más pude alquilar en el mismo Parque Nacional una tienda de campaña, un buen saco de dormir, aislante y almohada (el alquiler de los bártulos fueron 265 bahts si no recuerdo mal, pero además había que pagar la entrada al parque, 200 bahts para farangs). No pude sino echar de menos los tiempos en los que nos íbamos en familia al camping de Mojácar (Almería) o al de Peguerinos (Madridsmile Cuando vuelva a España tenemos que volver a coger la costumbre smiley

Al día siguiente me levanté temprano para disfrutar de un precioso amanecer sobre el Parque Nacional y de una saludable caminata por la selva.

Y es que a veces es mejor dejarse llevar.



4 thoughts on “Dejarse llevar

  1. Belen says:

    Vaya barbas de indigente!! 😛
    Sigue disfrutando, que al final parece que te vas «una semana» en vez de un par de años. Algún día lo haré yo! Sabes que te Odiaré cuando llegues a Vietnam 🙂

    • Jajaja, ya me las he cortado aunque empiezan a parecerse de nuevo a ésas 😛
      Bufff, menos mal, ya puedes volver a amarme porque de momento me salto Vietnam me temo. Tengo que quedarme a currar un tiempo en Cambodia porque me quedo sin pasta! Y quiero visitar Filipinas en Abril-Mayo, así que lo mismo Vietnam se queda de momento por el camino, pero iré, desde luego 🙂

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