Hacia el sur de Laos, Phonsavan

Llanura de las Jarras, Sitio 1

Tras unos días de descanso en Ban Na me volví a Nong Khiew donde me reuniría de nuevo con Belén, la chica cántabra que conocí en Pai y con la que coincidiría nuevamente en Luang Prabang. Nos mantuvimos en contacto e iniciamos viaje juntos hacia el sur de Laos. Teníamos pensado hacerlo en autostop, pero en esos días empezó a llover y a hacer fresquete y no íbamos muy preparados, así que finalmente nos decidimos por el autobús. Nos habría gustado ir allí por las carreteras del Este, pero los buses de ese lado eran súper caros así que nos salía más barato y rápido hacer un desvío por Luang Prabang. Empalmamos con un bus nocturno con dirección a Vietnam (donde coincidiríamos de nuevo con las finlandesas) y que nos dejaría en Phonsavan a las 2 de la mañana. Nos tocó buscar una casa de huéspedes en una ciudad desierta debido al toque de queda en Laos.

Por la mañana caminamos como 3 horas (y lo mismo a la vuelta) para llegar a lo que nos había llevado allí: la llanura de las jarras. Bueno, más bien las llanuras, porque hay un montón. Nosotros visitamos sólo la primera de ellas. Se trata de unas extensiones de jarras megalíticas de 2500 años de antigüedad repartidas por toda la provincia de Xieng Khouang. Son parte importante de la prehistoria asiática aunque fueron bombardeadas por EEUU en su particular guerra contra el Pathet Lao, el movimiento comunista laosiano. A día de hoy los alrededores no están aún libres de restos de bombas y se pueden ver varios cráteres en el recinto. Desde 1998 la UNESCO trabaja en las llanuras [en inglés] y el Gobierno laosiano ha mostrado su interés en nominarlo para su inscripción como Patrimonio de la Humanidad.

Al día siguiente bus y manta. Bueno, bus y saco, pues además de llover hacía un fresquete muy majo así que mi saco de dormir nos proporcionó un poco de calor en el destartalado bus que, junto a Josef y Dudu (una pareja de simpáticos austríacos), nos llevaría a Thakhek a través de las terribles carreteras laosianas (si es que se les puede llamar así).



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *