La aventura comienza: camino a Rumanía

Paisaje austríaco

Aviso a navegantes: en esta entrada no pretendo escribir una guía sobre ningún lugar (cuando haga eso lo clasificaré como tal), sino únicamente contar a mi gente cómo fue el camino hasta Rumanía (con 4 semanas de retraso laughing aunque espero ponerme al día en las próximas 2 semanas). De hecho, el propósito inicial del blog es ése, contar mis aventuras por el mundo, no el de guía, aunque como de costumbre escribiré guías bien completas wink

De España a Rumanía

Salimos de Madrid el lunes por la mañana un poco tarde, pero rápidamente enfilamos la A1 camino a Irún. Conducíamos tanto Miky como yo así que el viaje prometía ser medianamente asequible. Nuestra idea era hacer todo el viaje sin peajes por Francia, Alemania, Austria, Hungría y finalmente Rumanía porque en Italia hay peajes a punta pala y la gasolina es cara de pelotas. En total unos 3500 km que poco distaban de la ruta italiana y nos ahorrábamos los peajes, incluyendo los de Cataluña y Francia. Aquí podéis ver la ruta:

La cagamos nada más empezar porque no pusimos el GPS por España y claro, ya cerca de Irún nos metimos a la autopista y… peaje. Y… bueno, peajes a mansalva hasta llegar a Burdeos donde terminamos durmiendo en un motel de carretera al más puro estilo de las pelis estadounidenses.

Al día siguiente un café tempranito por la mañana y a la carretera. El día anterior habíamos hecho solo 700km, así que teníamos que recuperar. Nueva cagada. El GPS no pilló correctamente la ruta y nos metió directos a la carretera de peaje que va a París. Cuando finalmente decidimos salirnos nos cobraron casi 10€ por 100km y encima tuvimos que recorrer unos 70km extra para volver a nuestra ruta inicial.

Tras más de 1200 km aterrizamos por la noche en un pueblecito de Alemania llamado Bammental, cerca de Mannheim. Habíamos previamente reservado a través de Booking.

No tenían recepción 24h pero sí un curioso sistema con PIN: te metían las llaves de la habitación en un buzón exterior para que cuando llegaras metieras el PIN y el buzón las escupiera. Claro que si te equivocas de correo y sincronizas el que no es para tener a mano el PIN offline, puedes tirarte 1 hora hasta que consigues Internet (en roaming) en mitad de la nada y para buscar el PIN.

Descansados y tras un buen café enfilamos hacia Austria por las autopistas sin límite de velocidad alemanas ( car car car ). Nos plantamos rápido en la frontera con Austria, pero desde un poco antes todo aquello pasa a ser carretera comarcal por colinas preciosas propias de Sonrisas y Lágrimas, pero jodidamente lentas. Recorrimos toda Austria con el Danubio y los paisajes multicolores otoñales como compañía hasta llegar a Bratislava, en la República Checa, donde reservamos por primera vez en sitios diferentes. No es que nos lleváramos mal, es que la pareja de recién casados son unos pijos de mierda (se respira amor laughing ) y yo soy un perroflauta que necesita ahorrar al céntimo para seguir viajando grin Así que por 8 pavetes dormí tan ricamente en la habitación de un hostal de mala muerte (tranquila mami, que estaba perfectamente stuck_out_tongue_winking_eye ).

Nos levantamos tarde para descansar de la paliza de los 2 últimos días y echamos prácticamente la mañana relajadamente en Bratislava.


A las 4 estábamos ya en Budapest, donde en principio íbamos a estar más tiempo, pero a veces toca improvisar.

Hungría nos sorprendió mucho en cuanto a sus paisajes. Lo esperábamos más verde, más frondoso, y sin embargo nos recordaba mucho a España, con molinos de viento incluidos smile

En Budapest Miky y Bea tuvieron que dar unas pocas vueltas para aparcar el coche y para entrar en el apartamento (pringaos stuck_out_tongue_winking_eye ). Yo había cogido un hostal por 5,5€ muy cerca, así que dejé las cosas y me fui a visitar Budapest mientras ellos terminaban. Luego nos fuimos a pillar algo de comer y a conocer Budapest en las pocas horas que nos quedaban de luz. Me pareció una ciudad muy bonita, tranquila y al mismo tiempo con mucha vida nocturna. Pero vida nocturna de tranquis para tomarse una cervecita en edificios abandonados que reconvertían en bares. Yo me habría quedado por allí al menos 3 o 4 días o incluso un par de semanas para descubrir bien sus encantadores rincones. ¡Pero tocaba seguir camino!

Por otro lado, en el hostal disfruté de un par de interesantes charlas con algunos de mis compis de habitación: un chaval esloveno que estudiaba en temas de Defensa y una pareja de hermanos estadounidenses que estaban de vacaciones. Y… bueno, también me di una vuelta de noche, hasta las 2 de la mañana porque pensaba que eran las 11 de la noche (cosas que pasan cuando no tienes correctamente sincronizada la hora del móvil). Cuando estaba llegando al hostal tras mi paseo nocturno me encontré a un par de borrachos agradables que me invitaron a un café: un músico húngaro que había estado tocando un tiempo en Granada y un ex-marine estadounidense que estuvo en su día luchando en Camboya. Tenía una hija en Budapest a la que no veía desde hacía años y estaba emocionadísimo porque la iba a ver por fin. Muy majete el hombre, Mike.

Último día de viaje y entramos en Rumanía. Aunque Rumanía es miembro de la UE, aún no está dentro del espacio Schengen, pero estará obligado a estarlo cuando se cumplan las condiciones para ello (Para los no ilustrados en el tema es un conjunto de países dentro de Europa, que no de la UE, en los que se permite la libre circulación de personas y mercancías. El que nos permite ir a, por ejemplo, Alemania sin tener que enseñar ni un solo papel; y con el que por otro lado tienen que lidiar todos los extranjeros cuando quieren entrar en alguno de los países miembros). Tocó hacer cola en la aduana, enseñar papeles y comprar la viñeta (en principio no la necesitábamos si entrábamos a Rumanía más al norte pero Miky la va a usar estando en Rumanía, así que tenía que pillarla igual). Menos mal que no éramos camiones, porque vaya telita la cola que había.

Según entramos en Rumanía la gente se volvió loca. Y es que, como cuando estuve en los Balcanes, una buena parte de los conductores de aquí le tiene poco aprecio a su vida (y a la de los demás). En fin, juzgad por vosotros mismos (aunque lo que vais a ver es sólo el aperitivo, haciendo autostop he podido vivir cosas bastante peores):

Lo cierto es que tanto en Rumanía como en los Balcanes no hay apenas autopistas (las que hay se están construyendo a tramos), son todo carreteras secundarias y muy a menudo de montaña y para recorrer 300 km puedes echar el día entero, así que no me extraña que se desesperen y terminen haciendo locuras como esos adelantamientos en continua, adelantamientos sin tiempo obligando a frenar a los de detrás, etc… De hecho, de alguna manera uno mismo se acostumbra a esa forma de conducir…

Finalmente, con algún que otro susto por los adelantamientos de infarto rumanos, el mal tiempo y la niña de la curva (imaginaros que vais por una carretera secundaria por la noche con un giro de 90º a la izquierda y justo de frente vislumbráis una figura humana… ¡joder! ¡Una virgen! ¡¡Era una estatua de una virgen en medio de la nada!! Los rumanos son muy religiosos y a menudo se ven pequeños altares en los márgenes de las carreteras) llegamos a Bucarest a descansar tranquilamente tras 5 días de viaje por las carreteras europeas.

Aunque para Miky y para mí la cosa sólo duraría ese día…

 

P.S.: En la próxima entrada hablaré de la semana y pico que me he tirado en Rumanía y de alguno de los increíbles sitios que he visitado.

P.S. 2: El comienzo de mi aventura se ha cobrado la primera víctima: al menos 30 cm de una de las partes más importantes de mi cuerpo (tranquilas chicas, la parte que estáis pensando está aún completa smirk )



8 thoughts on “La aventura comienza: camino a Rumanía

  1. Gon says:

    Autoridades, prohiban que Navarro vuelva a coger un coche en España pues ha disfrutado e interiorizado demasiado una «nueva» forma de conducir harto divertida ~~

  2. Noe says:

    Me ha encantado esta primera aventura, me he reído muchísimo. Por cierto, no se ha debido cargar bien el último vídeo, el de la carretera rumana. Ya estoy deseando ver la avenvetura noruega y los fiordos 🙂

  3. Pepe y Julia says:

    Estimado Carlos………, joder que envidia y a la vez que miedo o mejor dicho respeto a tus aventuras, te seguimos con la ilusión de que salgan bien tus navarradas, Nos haces reír con tus relatos y a la vez aprendemos desde la lejanía de nuestros formalismos como ser felices sin nada más que una mochila. Un abrazo muy muy fuerte y suerte…
    Juli y Pepe.

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