Dejarse llevar

A veces las cosas no salen como uno quiere, pero no significa eso que no puedan salir bien. La actitud es importante y hay que saber dejarse llevar, frecuentemente lo dice el refranero popular: al mal tiempo buena cara, pues cuando una puerta se cierra otra se abre.

El impulso viajero me había sacado de la comodidad occidentalizada de Pai y me dirigía hacia Isaan, la región nordeste de Tailandia, la más rural y menos turística. Pero justo cuando estaba haciendo autostop me empecé a encontrar mal del estómago. Había en Pai algún tipo de virus rondando y todo el mundo se pasaba un día entero vomitando y con diarrea. Mierda (nunca mejor dicho). Creo que no sería muy decente ponerme a vomitar y a cagar desde una camioneta stuck_out_tongue_closed_eyes stuck_out_tongue_closed_eyes Pero aguanté bien y tras un par de vomitonas, nada de comer en todo el día y dormir mucho al día siguiente estaba como una rosa muscle

Tras un par de días de autostop en dirección a Loei, en un pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme, el cartero del lugar se empeñó en que allí nadie me pararía y con toda su buena fe me arrastró a la comisaría y convenció a los policías de que me tenían que llevar al pueblo anterior (más grande) para coger un autobús. Y así fue como hice autostop en un coche de policía y me vi obligado a comprar un billete a Phuruea (o Phurua o Phu Ruea, lo veréis escrito de diversas formas).

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Pai, pueblo de mochileros

Pai

Llegué a Pai desde Chiang Rai, haciendo autostop con Elena (una chica rusa que conocí en el hostal de Chiang Mai) a través de los magníficos paisajes de las montañas selváticas del norte de Tailandia, de sus campos de arroz y de sus sonrientes gentes curiosas por nuestra presencia.

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Haciendo autostop en Tailandia

Hitchhiking in Thailand

Antes de venir a Asia hacía ya más de un año que había empezado a hacer autostop (o por sus otros nombres: hacer autoestop, hacer dedo, viajar a dedo). Mi primera vez fue en Serbia, pero luego lo haría en Dinamarca, Suecia, Noruega, Rumanía y algo en España y Alemania. La media de espera en Europa es de 1 hora aproximadamente, aunque varía según qué países, pero en todos existe un denominador común: saben lo que significa hacer autostop y tener el pulgar levantado.

Pero Asia es muy diferente. Sólo llevo 2 semanas haciendo autostop en Tailandia y he decir que es un país maravilloso para hacer dedo, al menos en el norte, solo que no tienen ni idea de lo que significa. Y no me refiero al gesto de levantar el dedo (de hecho aquí lo más efectivo es levantar la mano y agitar la muñeca arriba y abajo, como llamando a un taxi), sino al concepto en sí del autostop.
Primero, aquí todo el mundo tiene un coche o al menos una moto. Segundo, ¿dónde se ha visto un farang (occidental) sin dinero o que no pueda/quiera permitirse un tren o un autobús?

Pero a pesar de ello los tailandeses son extremadamente amables y el tiempo medio de espera no superará los 15-20 minutos. No sólo eso, sino que en muchas ocasiones serán ellos mismos los que se paren y te pregunten si necesitas ayuda, se desviarán varios kilómetros de su ruta para llevarte a un buen punto o te invitarán a comer algo. A mí incluso han llegado a ofrecerme dinero flushed
Piensan que eres un farang perdido y dado que aquí no se estila el viajar a dedo es más que probable que intenten llevarte a la parada de autobús o de tren más cercanos. Eso hará que más de una vez pierdas más tiempo del necesario, pero puede ser difícil luchar contra una sincera sonrisa feliz de poder ayudar smile

Aquí tenéis tan sólo algunas de mis experiencias haciendo autostop en Tailandia:

  • Jaroen, un conductor de camión que me llevó desde Lopburi hasta Kamphaeng Phet, me invitó a comer, a un café de lata que llevaba en el camión y a pescado seco que iba comiendo como aperitivo. Y echaba gasolina con el motor encendido sweat_smile
  • Tras 3 minutos intentando parar un coche en Phran Kratai una señora de bata blanca preocupada por mi seguridad que vivía donde yo estaba haciendo autostop y a la que expliqué con gestos que viajaba sin dinero me llevó a una parada de autobús. Mientras esperábamos me invitó a unos Khao Lam (postre asiático hecho con arroz, leche de coco y judías negras que meten en una caña de bambú), le contó a todos con los que se cruzaba qué estaba yo haciendo (una de sus vecinas incluso quiso darme 200 bahts, que rechacé enérgicamente por supuesto) y creo que me habría pagado el autobús a Sukhothai de no ser por una pareja de jóvenes que hicieron de intérpretes y me rescataron para dejarme en una zona donde volver a hacer autostop sin que me viera la buena mujer. ¡Pero qué encanto de señora! blush
  • 2 motos y 2 sidecars (ir de paquete con seguridad cero y la mochila a la espalda no es nada cómodo).
  • Un camión de zumos donde yo iba como un paquete más. Abrieron las puertas traseras para que no me ahogara laughing
  • Estando con Elena (una chica rusa que conocí en Chiang Mai y con la que viajaría a Chiang Rai y Pai) unos chavales que llevaban viajado horas desde Bangkok a Chiang Rai nos llevaron media hora en contra de su ruta para ponernos en el camino hacia Pai.
  • Lee, un chico de nuestra edad que conducía un songthaew rojo (un taxi) nos ofreció quedarnos a dormir y cenar en su magnífica casa de Pa Daet.
  • Hicimos una ruta por las montañas sobre los paquetes de lechuga de una camioneta.
  • Un estudiante y su madre, viéndome cansado (ese día estaba malo) se pararon sin yo preguntar y me ofrecieron llevarme a Chiang Mai, desviándose varios kilómetros de su ruta.
  • Ning, una profesora de la Universidad de Lampang me llevó hasta allí desde Chiang Mai explicándome un montón de cosas por el camino.
  • Pim y Morn, estudiantes (y trabajadores) que estaban por los alrededores de la Universidad de Lampang se desviaron y condujeron varios kilómetros para dejarme en un lugar seguro en mi ruta hacia Den Chai.
  • Justo después me monté en un coche con el que nos quedamos tirados en mitad de la carretera porque se quedó sin gasolina laughing Afortunadamente otro paisano fue a buscar un poco en su moto para continuar viaje.
  • He hecho autostop con unos monjes budistas (a los que los dueños del coche que paró les dieron 100 bahts y una botella de agua, parece que esto es lo normal)
  • He viajado en un coche de policía (no detenido) cuando el cartero de un pequeño pueblo, intentando ayudar, les dijo que debían llevarme al pueblo anterior para que cogiera un autobús. A veces es difícil hacer comprender a la gente que estás perfectamente y que no estás perdido. Pero sólo intentan ayudar, así que lo mejor es sonreír y continuar camino. ¡Nuevas aventuras vendrán!

Continuará…

P.S.: CONSEJOS PARA AUTOESTOPISTAS/AUTOSTOPISTAS

  • Aquí no se estila lo de levantar el dedo y esperar en la cuneta. El gesto es levantar la mano y agitar la muñeca arriba y abajo, como llamando a un taxi. En Tailandia lo llaman boglot.
  • Veréis a menudo el gesto de girar la muñeca a un lado y a otro con la palma de la mano abierta. Lo que en occidente se interpretaría como un «tal vez», en Asia significa «no». Os vendrá también bien ese gesto para hacérselo vosotros a los tuk-tuks grin
  • Es mejor si camináis y os dais la vuelta cada vez que venga un coche que si os quedáis parados esperando en la cuneta. Así podrán ver que os dirigís a algún sitio porque si no pueden pensar que simplemente estáis saludando sweat_smile
  • En Tailandia las normas de tráfico en general brillan por su ausencia, así que podréis poneros a hacer autostop en cualquier lado, pero lo mejor en ciudades es ponerse en los semáforos de salida y preguntar directamente a los conductores. No os desaniméis si algunas ventanillas permanecen cerradas ignorándoos.
  • La mayoría de la gente no habla inglés pero puede comprender algo. En cualquier caso haceros entender por señas indicando hacia dónde vais y preguntado si van al mismo sitio y si podéis ir con ellos.
  • Nombrad 2 o 3 pueblos por los que paséis por si pueden acercaros a cualquiera de ellos.
  • Las camionetas o pickups son las más fáciles de coger pues podéis ir atrás sintiéndose ellos más seguros y sin necesidad de intentar hablar si no quieren.
  • No intentéis parar una minivan (furgonetas grises que llevan pasajeros), no lo harán, tienen su ruta prefijada.
  • Saludad siempre con respeto juntado las palmas de las manos como para rezar y agachando ligeramente la cabeza. «Hola» en tailandés se pronuncia «sa-ba-di-kjrap» («sa-ba-di-kaa» si eres mujer).
  • Llevad con vosotros una carta de autoestopista [enlace en inglés] que os escriba algún amigo tailandés y aprended algunas frases útiles en el idioma. Ésta es la mía en Tailandia (explica quién soy y por qué estoy en la carretera intentando que los coches paren):

    No obstante una vez te acostumbras a hacerte entender por gestos y a comprender lo que los conductores quieren, no es tan necesaria. Y mucha gente en las zonas rurales no sabe leer.

  • Utilizad un GPS para orientaros cuando no tengáis muy claro dónde os llevan o dónde os han soltado o incluso para indicarles dónde vais (pero intentad no sacar mucho el móvil). El mejor gratuito sin necesidad de datos para Android es Sygic y adicionalmente Maps with Me puede ser útil (también disponible para iPhone), especialmente en países donde Sygic no tiene mapa como Laos y Camboya.
  • Aunque Tailandia es segura para viajar en general (yo diría que incluso para chicas solas, pero esto vosotras lo sabréis mejor que yo [info en inglés]), en todos sitios cuecen habas. No os fiéis de quien quiere que os montéis sin haber entendido aún a dónde vais o de quien os repase con la mirada con avidez. Recordad, no estáis obligados a montar por el hecho de que hayan parado. ¡Haced caso a vuestros instintos!
  • No os sorprenda que quieran hacerse fotos con vosotros o tener vuestro número de teléfono. Hacer autostop es otra forma de conocer gente y de hacer amigos smile
  • Hacer autostop es una de las mejores formas de viajar por sitios que los turistas habituales no pisan. Disfrutad de las sonrisas y de la curiosidad de aquéllos que no están acostumbrados a ver farangs. Seréis el blanco de muchas fotos, risas y miradas divertidas; participad de ello y devolvedles una amplia sonrisa.
  • Aprended a ceder. A veces no tendréis más remedio que coger un bus.
  • Más consejos en HitchWiki.org donde también intentaré aportar mi granito de arena cuando pueda.

Lopburi, la ciudad de los monos

Festín de los monos en Lopburi

Después de Bangkok había pensado en ir a visitar la ciudad de Ayutthaya (antigua capital del reino del mismo nombre que existió entre los siglos XIV y XVIII y que sería el precursor de Tailandia). De allí era Jai, un tailandés que conocí dando una vuelta por los templos de Bangkok, y al cual tenía pensado visitar. Pero entonces descubrí que el último domingo de noviembre de cada año desde 1989 se celebraba en Lopburi el Festival de los Monos: un festín en el que se alimenta con toneladas de fruta a los monos de la ciudad. Continue reading

Bangkok

Wat Pho (Wat Phra Chettuphon)

Tal y como ya anuncié que podría hacer, me salto las entradas que tenía pensado escribir sobre lo que me quedaba de los balcanes, así como Dinamarca y Noruega. Más adelante intentaré retomarlo.

 

Caótico. Ésa es la mejor palabra que encuentro para describir Bangkok. He estado 6 días en esta ciudad, mi primera ciudad asiática, y me voy con la sensación de que no me gusta nada. Suciedad por todos lados, contaminación, descontrol. Caos.

Un turista normal no le habría dedicado a Bangkok más de 2-3 días. Yo decidí quedarme un poco más para acostumbrarme al modo de hacer asiático y degustar la gastronomía tailandesa (y de otros países que también se encuentran aquí). Así he descubierto que los buenos sitios para comer son los callejeros que tienen mesas para sentarte y servirte agua (nunca me he puesto malo por beber de este agua); que los pasos de cebra y los semáforos están de adorno y que si quieres cruzar la calle tienes que lanzarte directamente para obligar a los coches a parar; que la única norma de tráfico que existe es que no hay normas; que se conduce por la izquierda (bueno, esto debería haberlo sabido antes laughing ); que los coches llevan cinturón atrás pero no tienen dónde engancharlo; que hay templos más o menos bonitos, pero todos son del estilo y terminan cansando; que nunca hay que coger un Tuk-Tuk a menos que no tengas otra opción porque te van a intentar timar o soltarte en alguna mala zona para que les pagues por que te saquen de allí (yo ya estaba advertido de esto); que no existen las oficinas de turismo como las entenderíamos en Europa (bueno, sí que hay, pero son difíciles de encontrar; hay una en el aeropuerto), sino que son todo agencias de turismo que intentan que compres alguno de sus paquetes; que alrededor de las zonas turísticas hay tipos que se hacen los encontradizos contigo (incluso te dicen que son profesores para parecer más desinteresados) diciéndote que hoy es la fiesta de Buda (Big Holiday, Buddha Holiday) que está todo cerrado y que es mejor que cojas un Tuk-Tuk que por 20 bahts (0,5€) te hace un recorrido por los sitios que están abiertos y son gratis (te dicen que es muy barato porque su gobierno quiere impulsar el Tuk-Tuk y les deja la gasolina muy barata; cualquiera con 2 dedos de frente sabrá que le están mintiendo, sobre todo cuando varios personajes diferentes vienen a decirte lo mismo); que si estos tipos no consiguen convencerte de que cojas el Tuk-Tuk, te dicen que debes ir a la oficina de turismo (TAT, Tourism Authority of Thailand) que supuestamente es oficial y con la que evidentemente tienen un acuerdo para llevarse comisión (uno llegó a llamarme estúpido porque no conseguía que picara, confirmándome que me estaba intentando timar laughing ); que no hay forma de saber los horarios y el recorrido que hacen los autobuses; que si el taxi no quiere poner el taxímetro, te bajas; que la familia real es sagrada (nada de pisar una moneda que va rodando, que tiene la cara del rey); que el budismo es una religión muy tolerante, pero en Tailandia (y en la mayoría de los países budistas) no verás monjas o bien existen sólo para servir a los monjes; que mucha gente no tiene ni para ponerse unos zapatos, pero cada vez que van a rezar donan dinero y si sumamos la riqueza que acumulan los miles y miles de templos que hay aquí no me sorprendería que incluso superara a la del Vaticano; que el equivalente de guiri aquí es farang y escucharéis que os llaman así continuamente; que si te para un policía conduciendo, bastan 100 bahts para hacer como que no ha pasado nada (esto se lo vería haciendo a un tipo más adelante); que la limpieza está sobrevalorada.

Os dejo unas fotillos de la ciudad: Continue reading

Primera parada: Rumanía

Transfăgărășan

Rumanía, tierra denostada por tantos países europeos que sólo ven en ella una fuente de gitanos, bandas armadas o de los peores gorilas de discoteca. Y cómo cambian las cosas cuando uno se abstrae de lo que escucha en los unidireccionales medios de comunicación tradicionales y se abre a nuevas experiencias en mundos desconocidos.

¿Recordáis dónde nos habíamos quedado? Miky, Bea y yo acabábamos de llegar a Bucarest después de 5 días intensos de conducción. Aprovechando que teníamos el coche, Miky me llevó a dar una vueltecilla por los Cárpatos mientras Bea se quedaba de ama y señora de casa relaxed

Así pues, descansamos un poco esa noche y al día siguiente a levantarse tempranito para hacer el recorrido propuesto:

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