Sobreviviendo con 1€ al día

Comida barata

Y es que así me encontraba en mi último día en Tailandia, con 50 bahts (1,25€).
Había gastado mis últimos 500 bahts en Chiang Khan (una población a la orilla del Mekhong que es lugar de vacaciones para los tailandeses con lo que no había nada por menos de 300 bahts para dormir) y en cenar con Tamara, la CouchSurfer alemana que me estaba hospedando en Nong Khai.
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Dejarse llevar

A veces las cosas no salen como uno quiere, pero no significa eso que no puedan salir bien. La actitud es importante y hay que saber dejarse llevar, frecuentemente lo dice el refranero popular: al mal tiempo buena cara, pues cuando una puerta se cierra otra se abre.

El impulso viajero me había sacado de la comodidad occidentalizada de Pai y me dirigía hacia Isaan, la región nordeste de Tailandia, la más rural y menos turística. Pero justo cuando estaba haciendo autostop me empecé a encontrar mal del estómago. Había en Pai algún tipo de virus rondando y todo el mundo se pasaba un día entero vomitando y con diarrea. Mierda (nunca mejor dicho). Creo que no sería muy decente ponerme a vomitar y a cagar desde una camioneta stuck_out_tongue_closed_eyes stuck_out_tongue_closed_eyes Pero aguanté bien y tras un par de vomitonas, nada de comer en todo el día y dormir mucho al día siguiente estaba como una rosa muscle

Tras un par de días de autostop en dirección a Loei, en un pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme, el cartero del lugar se empeñó en que allí nadie me pararía y con toda su buena fe me arrastró a la comisaría y convenció a los policías de que me tenían que llevar al pueblo anterior (más grande) para coger un autobús. Y así fue como hice autostop en un coche de policía y me vi obligado a comprar un billete a Phuruea (o Phurua o Phu Ruea, lo veréis escrito de diversas formas).

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Pai, pueblo de mochileros

Pai

Llegué a Pai desde Chiang Rai, haciendo autostop con Elena (una chica rusa que conocí en el hostal de Chiang Mai) a través de los magníficos paisajes de las montañas selváticas del norte de Tailandia, de sus campos de arroz y de sus sonrientes gentes curiosas por nuestra presencia.

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Chiang Mai

Don't ride elephants

Fuera del bullicio turístico del sur de Tailandia, Chiang Mai es la ciudad del norte que todo el mundo te dice que debes visitar. Lo cierto es que no tiene mucho: templos y mercadillos, básicamente lo mismo que puedes encontrar en cualquier ciudad tailandesa, eso sí, con vida nocturna debido al turismo y mucho más tranquila y menos caótica que Bangkok.

Esta ciudad es buen sitio para relajar un poco. De hecho, yo recibí aquí mi primer masaje tailandés de manos de unas ex-prisioneras. En Chiang Mai enseñan a las prisioneras a dar masajes con la idea de que tengan un trabajo cuando salgan de la cárcel. El masaje fue la leche, la verdad, la mujer era pequeñita y se te subía por todos lados laughing

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Sukhothai y Kamphaeng Phet

Wat Phra Kaeo en Kamphaeng Phet

Y haciendo autostop llegué hace 2 semanas a Sukhothai, capital del reino del mismo nombre que existió entre los siglos XIII y XV antes de ser absorbido por el de Ayutthaya. En esta población se encuentra el Historical Park de Sukhothai, un recinto donde se encuentran las ruinas de dicho reino (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, como el de Ayutthaya). Está dividido en varias zonas y cada una cuesta 100 bahts (unos 2,5€) para farangs (observaréis que en Tailandia todo tiene oficialmente un precio local, muchas veces gratuito, y un precio farang, unas 5-10 veces mayor que el local). Se puede alquilar una bicicleta (mucho más cómodo para recorrer el recinto) por 30 bahts en los establecimientos de alrededor (+10 bahts por entrar con bici al recinto). 1 o 2 horas son más que suficientes para recorrer la zona central con la bici. El resto de zonas son similares, con lo que yo creo que no merecen la pena (ni siquiera me acerqué a verlas).

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