¿Qué ver en Camboya?

Niño montando búfalo de agua en Koh Rong

Más allá del Retrato de Camboya que estoy escribiendo prometí hacer una entrada para todos aquellos que quieren venir de turisteo a Camboya. Se ha hecho esperar, pero por fin está listo y no ha sido sencillo: más de dos semanas de trabajo a tiempo completo me ha costado; así que espero que merezca la pena. Si hay algo que podéis tener claro de mis opiniones sobre sitios turísticos es que no os voy a decir que algo es precioso cuando me parezca una puta mierda. Me revientan esas webs que tienden a decirte lo impresionante y maravilloso que es una turistada simplemente porque todo el mundo lo dice. Cuando alguien habla exageradamente de lo increíble que es algo tendemos a asentir como idiotas y confirmar lo dicho. Así, aunque nos parezca que no es para tanto, ensalzaremos dichas virtudes hasta el punto de convencernos a nosotros mismos de que efectivamente aquello que en su momento nos pareció una tontada es en realidad una maravilla que debemos recomendar a todo el mundo.

Y siguiendo esta línea de reflexiones repito lo que ya dije una vez acerca del turismo: no vivimos nuestras propias experiencias, sino la copia comercializada de la experiencia de otras personas.

 

Aviso a navegantes: No, no es una entrada corta, es una guía turística sobre Camboya matizada y adornada con mis Navarradas, es decir, con mis propias impresiones y experiencias. El objetivo no es sólo que la leáis para saber lo que he estado haciendo por aquí (tal vez en diferentes días), sino que además la mantengáis como referencia y compartáis con contactos y en redes sociales. Así que con vuestro permiso voy a explayarme con ganas grin

Para facilitar su lectura os dejo un resumen/índice interactivo. Continue reading

Dejarse llevar

A veces las cosas no salen como uno quiere, pero no significa eso que no puedan salir bien. La actitud es importante y hay que saber dejarse llevar, frecuentemente lo dice el refranero popular: al mal tiempo buena cara, pues cuando una puerta se cierra otra se abre.

El impulso viajero me había sacado de la comodidad occidentalizada de Pai y me dirigía hacia Isaan, la región nordeste de Tailandia, la más rural y menos turística. Pero justo cuando estaba haciendo autostop me empecé a encontrar mal del estómago. Había en Pai algún tipo de virus rondando y todo el mundo se pasaba un día entero vomitando y con diarrea. Mierda (nunca mejor dicho). Creo que no sería muy decente ponerme a vomitar y a cagar desde una camioneta stuck_out_tongue_closed_eyes stuck_out_tongue_closed_eyes Pero aguanté bien y tras un par de vomitonas, nada de comer en todo el día y dormir mucho al día siguiente estaba como una rosa muscle

Tras un par de días de autostop en dirección a Loei, en un pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme, el cartero del lugar se empeñó en que allí nadie me pararía y con toda su buena fe me arrastró a la comisaría y convenció a los policías de que me tenían que llevar al pueblo anterior (más grande) para coger un autobús. Y así fue como hice autostop en un coche de policía y me vi obligado a comprar un billete a Phuruea (o Phurua o Phu Ruea, lo veréis escrito de diversas formas).

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